Los Doors

Letras intensas y ambientes psicodélicos desde el lado oscuro de California.

La gente teme a la muerte aún más que al dolor. Es extraño que tengan miedo a la muerte ya que la vida duele mucho más.  Al momento de la muerte el dolor se acaba.  Sí… creo que es mi amiga”  – Jim Morrison

“La llave de la educación es la lectura.  Puedes hacerlo por cuenta propia y todo está en la biblioteca” – Jim Morrison

Mejores Discos
The Doors (1967)
Strange Days (1967)
Wating for the Sun (1968)
Soft Parade (1969) (Solo para fanáticos)
Morrison Hotel (1970)
L.A. Woman (1971)

¿En qué se diferencia una banda magistral de una solamente buena?
Empezamos con esta pregunta.  ¿Cuál es la respuesta: la calidad de sus discos, su influencia sobre otras bandas, su importancia dentro de la historia de la música?

¿Qué tal si decimos que es su capacidad para evolucionar a través de los años empezando desde un buen nivel hasta llegar a puntos tan altos que nunca antes habían sido alcanzados? A esta categoría pertenecen Los Beatles, Pink Floyd, Led Zeppelin Bob Dylan y Radiohead. ¿The Doors cumplen este requisito?  Tal vez si o tal vez no.  Para muchos ellos estuvieron en la cúspide de su carrera con su álbum debut y nunca lo pudieron superar, pero para otros “L.A. Woman”, su último disco es la obra cumbre.  En todo caso, entre su debut en 1967 y su despedida en 1971 lanzaron seis álbumes que con ciertos altibajos pusieron a este grupo como uno de las imprescindibles en la historia del rock.

Dos aspirantes a cineastas con influencias vanguardistas  
Morrison ya tenía el nombre antes que la banda y el hecho de bautizar su proyecto como el libro “Las Puertas de la Percepción”, un ensayo donde la experiencia con drogas psicodélicas y el acercamiento a la cultura nativa del suroeste de los Estados Unidos, dan la pauta de por donde quería llevar a The Doors. Asimismo, como estudiantes de cine en UCLA, Morrison y Manzarek tenían influencias que iban desde los poetas simbolistas franceses hasta los escritores realistas estadounidenses pasando por los cineastas del Neorrealismo Italiano y de la Nouvelle Vague francesa.

El arte de The Doors es diferente al de otras bandas californianas de los sesentas. Mientras que los Beach Boys en sus inicios nos proponían música de optimismo playero y los Grateful Dead se convertían en los abanderados del hipismo y sus Acid Trips, The Doors nos presentan una California de Film Noir donde las relaciones interpersonales son difíciles y sus habitantes viven en un mundo hostil y solitario.  La música de The Doors podría calzar perfecto como la banda sonora de las películas de David Lynch que también daba sus primeros pasos en la misma época retratando una ciudad de Los Ángeles sombría y turbia.

Además de remitirse a las filosofías orientales, The Doors buscan también entre los mucho más cercanos mitos y tradiciones de los indígenas norteamericanos. Si George Harrison y Brian Jones se sumergían en la música india, The Doors se adentraban también en el misticismo de los pobladores ancestrales de los desiertos del suroeste de los Estados Unidos y sus ritos chamánicos con peyote y mezcalina.

Las primeras líneas de Break on Through, la canción inicial del disco debut de The Doors lo dejan claro: Morrison podía escribir letras más interesantes y educadas que la mayoría de sus contemporáneos. Según sus compañeros de estudios, leía insaciablemente y a sus 23 años ya había procesado buena parte de los grandes clásicos de la literatura así como muchas obras vanguardistas contemporáneas. En su adolescencia, cuando le daban dinero para comprar ropa, lo hacía en tiendas de segunda mano para ahorrar y poder comprar libros, por lo que  antes de salir de la secundaria ya tenía una colección de más de mil

The Doors 3.

Un sonido único, totalmente reconocible e inimitable
Desde su inicio The Doors logra amalgamar exitosamente una mezcla de rock y blues con tonos de jazz e ingredientes de música clásica, desde el barroco al romanticismo.  En su sonido también hay espacio para el Country, el Big Band Vocal e incluso pequeñas muestras de Música Nativa Norteamericana y Flamenco.  Es un sonido que no se parece a nada antes escuchado y que nunca nadie lo ha hecho de nuevo.

Robby Krieger explicaba alguna vez que al no tener bajista de planta, Manzarek tenía que tocar las líneas de bajo desde su órgano.  Como ya estaba ocupado haciendo los solos desde otro teclado, estas líneas de bajo eran tan simples y repetitivas que tenían la virtud de volverse especialmente hipnóticas convirtiéndose en una de las piedras angulares de su sonido.

Los solos de Manzarek con su órgano de transistores Vox Continental son sin duda el sonido más reconocible del grupo.

Krieger por su parte rellenaba la ausencia de bajo con riffs de guitarra en tonos más bajos, se encargaba del ritmo y también de los solos, es decir, tres labores al mismo tiempo. Una batería con onda jazzera a lo Max Roach por parte de John Densmore y finalmente letras vanguardistas presentadas en un ambiente de rito chamánico por parte de un Jim Morrison que con su voz intentaba homenajear tanto a Sinatra como a Elvis completaban la propuesta artística del grupo.

La música a través de sus discos
“The Doors” es un gran disco debut que presenta desde el inicio un sonido maduro y letras súper interesantes.

El impacto del mismo se basa en dos canciones imprescindibles: Light my Fire y The End.  Las famosas líneas de órgano de Light my Fire homenajean en partes iguales tanto a Bach como a John Coltrane mientras que la épica The End con sus casi 12 minutos de duración aborda temas tan intelectualmente complejos que es difícil encontrar algo mejor en toda la historia del rock.  Con sus sonidos hipnóticos, su ambiente de ritual, sus cambios de ritmo entre relajado y extático hasta su descenso de nuevo donde Morrison guía a los oyentes en el sacramento de su música.  Los platillos y el órgano con sus tonos arabescos junto con el hipnótico ritmo del bajo nos envuelven en un ambiente cinematográfico presentado magistralmente y eventualmente reutilizado en la excelente banda sonora de “Apocalypse Now”

El disco sigue siendo interesante con el paso de las décadas y es tan sólido que el sonido característico de The Doors ya está allí, plenamente formado desde un inicio.

“Strange Days” es para algunos, John Densmore incluido, el mejor disco de The Doors y en efecto tiene clásicos como People Are Strange y When the Music´s Over, pero sufre de una desigual calidad en sus canciones con la inclusión de You´re Lost Little Girl y Horse Latitudes donde Morrison debió haber tenido alguien le diga que deje de lanzar sus gritos destemplados con pretensiones poéticas que no llegan a cuajar.

“Waiting for The Sun” es un disco que propone cosas nuevas.  Aparte del forzado hit single “Hello, I Love You”  para mantenerse en las listas de éxitos, las canciones son atractivas y bien estructuradas e incluso “Yes, The River knows”  la canción a lo Tony Bennett de programa de variedades familiar tiene una letra interesante.

Este estilo de música a lo show televisivo se mantiene a lo largo de “The Soft Parade” considerado casi unánimemente como el disco más flojo de The Doors y refleja una época donde Morrison ya había dejado de relacionarse con sus compañeros de banda y bajaba en un espiral de excesos que eventualmente le llevarían a unirse al club de los 27.

The Doors 2

“Morrison Hotel” tiene momentos brillantes y fue bien recibido por la crítica pero recurre mucho a la comodidad del blues, posiblemente porque era una buena alternativa para suplir la falta de canciones interesantes en un momento donde Morrison estaba envuelto en líos legales, según sus acusadores, por actos obscenos durante un concierto en Miami, donde se convirtió en el primer artista estadounidense en ser arrestado sobre el escenario.

L.A. Woman fue un retorno a los orígenes, grabado de forma más cómoda, en un estudio instalado en su oficina y posiblemente con la idea de que sería su último disco, por lo menos por un buen tiempo.  El ambiente es relajado e incluso Morrison ya no tenía presión de cantar bien porque había adoptado su nuevo personaje de gordo barbón y borracho al que la banda parece haberse resignado.  Su voz es áspera y se nota que quiere acercarse espiritualmente a sus ídolos, desde  Rimbaud y Baudelaire hasta Jack Kerouak y Burroughs.

Raiders on the Storm, la última canción del último disco podría ser talvez la mejor de su carrera y nos da una idea del sonido sofisticado e innovador que los tres instrumentistas de la banda estaban explorando.  Hubiera sido interesante ver cómo evolucionaban, si Jimbo no hubiera estado ya en otra onda.

The Doors 4

This is the End
El descenso de Morrison comenzó muy temprano.  De hecho hay gente que se asombra que haya durado tanto.  Fue un gordito con poco éxito entra las chicas durante su adolescencia y época universitaria, pero descubrir el LSD y saltarse comidas por estar colocado todo el tiempo le hizo perder más de 30 libras y convertirse por un par de años en un sex symbol.

Jim, Jimmy para los amigos y Jimbo cuando estaba demasiado borracho para poder hacer de frontman tenía un coeficiente intelectual de 147 y una pasión por la autodestrucción que le hacía gravitar hacia toda droga que pase por delante acompañada de botellas y botellas de Jack Daniels. Cuando colapsaba afuera del Whisky A Go Go era una escena tan común que nadie ya se preocupaba de recogerle.

Sus compañeros de grupo se hartaron porque el borracho les estaba sepultando el futuro de la banda y cuando pasó lo inevitable, ni siquiera fueron al entierro y se encogieron de hombros como diciendo qué más da. La muerte sirvió sin embargo de redención, de inicio de una nueva leyenda, de una nueva relación casi mística con los miles de necrófilos que ven en el artista muerto algo más interesante que el artista vivo.

Muerto, no en su bañera, como dice la leyenda sino en el retrete de un pub parisino, la nueva religión de Saint James fue obra de Ray que tras su propio camino a Damasco comprendió cual sería la labor del resto de su vida, junto con los apóstoles John y Robby elevarían la historia a categoría de culto desde ese momento.

Las fotos de Joel Brodsky serían las imágenes de crucifixión y su tumba en Père Lachaise el sitio de peregrinación

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