The National

Discos que crean ambientes nostálgicos y canciones introspectivas desde el punto de vista del adulto contemporáneo.  

”La tristeza me encontró cuando era joven.  La tristeza espero, la tristeza ganó”
 – Matt Berninger

Mejores Discos
Sad Songs for Dirty Lovers (2003)
The Boxer (2007)
High Violet (2010)

El barrio bohemio de Williamsburg
La ciudad de Nueva York está dividida administrativamente en 5 distritos o “Boroughs”, en inglés, y de ahí, por ejemplo, viene el nombre del disco “To the 5 Boroughs” de los Beastie Boys, mientras que Henry Fiol por su parte los llama condados cuando canta: “Yo naci en Nueva York, en el “condao” de Manhattan…etc, etc,”

Los 5 distritos en cuestión son: Manhattan, Queens, Bronx, Staten Island y Brooklyn; y este último fue hasta 1898 una ciudad independiente que luego se consolido con otras ciudades para formar la moderna ciudad de Nueva York. De ser una ciudad independiente, Brooklyn sería la cuarta en población dentro de los Estados Unidos y una de las más densamente pobladas. Asimismo, Brooklyn es una de las zonas con mayor diversidad étnica del mundo y a partir de los años setentas, Williamsburg, uno de sus barrios, se fue convirtiendo poco a poco en una zona bohemia donde muchos artistas que no podían pagar los arriendos de Manhattan comenzaron a vivir y establecer sus talleres. 

Con el tiempo y las aguas del East River, Williamsburg ha pasado a ser uno de los barrios más famosos de los Estados Unidos por ser sede de una comunidad artística muy vital y especialmente por ser un hervidero cultural donde músicos de diferentes géneros cohabitan y se polinizan, musicalmente hablando, unos a otros.

Los hipsters entran en escena
En los años noventas, los medios de comunicación y la gente comenzó a utilizar el término “hipster” para definir a una subcultura urbana que empezaba a hacerse notoria en ciertos barrios de las ciudades más liberales de Norteamérica.  Es difícil definir qué es un hipster, pero vagamente es un adulto, casi siempre de clase media (para los estándares norteamericanos), en proceso de obtener, o que ya obtuvo un título de educación superior, especialmente interesado o con aspiraciones de estar enterado de temas culturales como la literatura, música o cine, y con un afán por demostrar su personalidad más excéntrica que el promedio a través de la adopción de ciertas actitudes y una moda que generalmente siguen los siguientes patrones:

Apariencia personal: pantalones estrechos, zapatos de vestir antiguos, ropa vintage, aversión por usar ropa con logos o ropa deportiva, etc. Ambos géneros utilizan lentes de marco grueso, maletines y no mochilas, gorros de lana para el invierno o gorras para el verano, y un suéter antiguo que mientras más “feo” sea, más da la idea de que quien lo usa es un “hipster”. Los hombres usan barba o estilos de bello facial retro y las mujeres también prefieren un corte de pelo retro.   

Artículos personales: Ningún hispter está completo sin una bicicleta de carretera antigua (“fixie” de preferencia), un tocadisos o incluso mejor un toca cassettes y una cafetera para hacer expresso o café “french press”   

Lugares de avistamiento de hipsters: Cines de películas de culto, tiendas de discos de vinilo (especialmente detrás del mostrador), bares que ponen música independiente, tiendas de ropa vintage, librerías de segunda mano, micro cervecerías, restaurantes étnicos (mientras menos popular la cocina del país de origen de la comida mejor), etc.

Generalmente las palabras Williamsburg y hipster se juntan mucho porque el barrio neoyorkino es considerado como una de las capitales mundiales del hipsterismo, siendo Portland, Oregon, sin duda la otra. 

  The National 3

The National y sus letras introspectivas
Toda esta introducción sirve para poner el marco a The National, banda nacida en este barrio de Brooklyn y que gusta mucho y es asociada, pero no está conformada por hipsters.

Formada a fines de los noventas por varios tipos de Ohio que se habían radicado en Nueva York, la banda comenzó a producir música en un estilo que dejaba ver una clara influencia de artistas como The Velvet Underground, Joy Division, Nick Cave and The Bad Seeds y The Cure.  La música podría calificarse como un rock de sonidos profundos, con guitarras o pianos que producen tonos graves para acompañar de forma acertada a la voz barítona de su cantante Matt Berninger.  Los discos de The National logran transmitir una estado de ánimo o atmosfera determinada a los oyentes en base a que sus canciones son ensambladas para que se conviertan en partes de una obra mayor que es el álbum, más o menos como en un álbum conceptual, con la diferencia que no hay un tema común en las letras, sino un estado de ánimo común en todas las canciones del disco. (Muy similar al efecto logrado por The Cure en sus discos “Seventeen Seconds”, “Faith” y “Pornography”) 

Las letras y atmosferas que genera The National son melancólicas sin llegar a ser excesivamente oscuras ni lúgubres.  Las canciones presentan generalmente una melancolía calma y ligeramente sombría pero que se limita en su reacción y no llega a ser un grito desesperado ni un llamado a romper cosas, como en el punk, sino solo una cavilación silenciosa en busca de sentido a una vida que para los miembros de The National ha llegado a su mediana edad.  Y es sobre ese periodo de la vida, los treintas, cuarentas y cincuentas, donde las letras de gran carga poética de The National hurgan y nos presentan rebanadas del día a día. Las canciones frecuentemente examinan lo que pasa por las cabezas de las personas de mediana edad cuando se enfrentan a lo que la sociedad generalmente impone como norma y que muchas veces no están dispuestos, preparados o interesados en aceptar. The National hace un rock adulto sin duda, donde los temas de las canciones tratan sobre relaciones de parejas estables, con obligaciones, con hipotecas o con angustia por no tener hipotecas aun, con trabajos poco interesantes, con el desencanto de ya no poder empezar de nuevo, o con la angustia y el temor a empezar todo de nuevo, …de nuevo…    

The National 2

El adulto maduro al mando del rock
El mejor rock de estos tiempos ya no es propiedad de los jóvenes. La excelente revista musical inglesa MOJO, por ejemplo, está editada en su mayoría por gente en su quinta década o más.  El público que compra MOJO, UNCUT o SPIN es un público totalmente adulto.  Ser joven ha dejado de ser “cool” en estos tiempos, por lo menos para los aficionados al rock.  Los mejores artistas son por lo general adultos maduros y los nuevos artistas no pueden llegar a un público masivo porque la oferta cultural se ha atomizado tanto que ya no es factible tener ídolos de una generación cuando esas generaciones tienen veinte mil opciones de música para escuchar y por ende los artistas se convierten en ídolos solo para diferentes y esparcidos 1% de la población.

¿Cuál fue el último grupo de rock al que los medios le dieron presencia en sus primeras planas?  Sin contar a los dinosaurios, ¿posiblemente Coldplay?  Radiohead, sin duda uno de los cinco grupos más trascendentales de todos los tiempos no genera ningún titular de prensa en años.  Hoy en día el término “estrellas de rock” está pasado y tampoco hay más millonarios del rock.  ¿Está esto acabando con el rock o es lo mejor que le pudo pasar? 

Para el caso de The National, posiblemente es lo mejor que le pudo pasar.  Las bandas hoy en día están mucho menos tentadas a dejarse seducir por el éxito comercial porque saben que ese éxito comercial es cada vez más distante en el mundo de la música.  Salvo por los ídolos de las adolescentes y algunos artistas pop internacionales, los músicos de estos tiempos saben que su vida no será la de una estrella, sino la de un trabajador cultural, que vivirá una vida como la de muchos otros, será raramente reconocido en la calle y deberá trabajar haciendo discos y dando conciertos para tener un estilo de vida estándar pero no lujoso. 

 The National 1

La relevancia de The National
¿Podían David Bowie o los Stones, desde su pedestal y estilo de vida fastuoso relacionarse con su público? Es difícil de saber, pero para “The National” llegar a su público con canciones que tocan temas de la cotidianidad es mucho más sencillo porque las escriben desde el mismo punto de vista que su audiencia, y las escriben, afortunadamente, de manera magistral.  Muchas de sus canciones son cavilaciones introspectivas sobre esos combates ordinarios de la vida diaria.  The National, por ende, está al nivel de su publico para hablar de temas comunes que comparte con ese público.  Esa es la gran virtud de esta banda y esa posiblemente será la vía de comunicación de los artistas con su audiencia a fin de llegar hasta ella con un mensaje más cercano y específico. 

Al intercambiar la fama universal por el respeto y la admiración de una comunidad más íntima, los artistas pierden la fastuosidad de las décadas pasadas pero su público es más devoto, más fiel y los acompañará durante más tiempo. 

La discografía de The National está llena de discos interesantes.  Su perfil ha ido creciendo poco a poco en base al simple hecho de componer buenas canciones y compilarlas en buenos discos que resultan valiosos para sus aficionados.  Los trabajos más populares y aclamados son los 3 que se recomiendan a inicios de este artículo, pero para los aficionados a ¨The National” seguramente todas sus obras son relevantes.

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